Arenys DE MAR está a 40 km DE  Barcelona por la carretera N-II o la autopista c-31. El tren de cercanías (línea R-1) hace el trayecto hasta la barcelonesa Plaza de Catalunya en 50 minutos. La carretera B-511 mantiene las comunicaciones a través de Collsacreu con la autopista A-7 (salida de Sant Celoni). El macizo del Montseny está muy cercano y también los parques naturales de El Corredor y El Montnegre. Girona está a 60 km y Montserrat a 1 hora en coche. El aeropuerto de Barcelona está a 56 km y el AEROPUERTO de Girona-Costa Brava a 40 km.

TIENE el puerto más importante del Maresme -LA COSTA A LEVANTE DE BARCELONA- y concentra casi toda la flota pesquera de la comarca. La subasta del pescado, que se hace cada tarde cuando regresan las barcas, es un espectáculo pintoresco que atrae a muchos visitantes. El puerto tiene un gran espacio dedicado a las embarcaciones deportivas. Durante el verano muchos veleros, en sus singladuras mediterráneas, hacen escala en Arenys. Los astilleros continúan siendo una industria importante.

La Riera es el centro comercial y eje de toda la actividad local. El Mercado, un espléndido y funcional edificio modernista, está abierto todas la mañanas y las tardes de los viernes. En su interior la algarabía de gentes y actividad son constantes..

Los atractivos artísticos y monumentales, los museos, el puerto y todo lo que rodea al mito de Sinera, creado por Salvador Espriu, son buenos argumentos para acercarse a Arenys. Los fines de semana son muchos los que vienen a la villa sencillamente a hacer una buena comida.

El atractivo de las playas de Arenys es doble: por un lado son muy extensas y por el otro la arena gruesa que las cubre. Para los que prefieren los espacios sombreados la villa ofrece el parque de Lourdes y la posibilidad de pasear por los numerosos caminos y rials que circundan el municipio.

Dentro del casco urbano hay algunos sitios de visita obligada. La iglesia parroquial de Santa María tiene uno de los retablos barrocos más importantes de Catalunya, construido a principio del siglo XVIII por el escultor Pau Costa. En la parte alta de la calle de la Iglesia está el Museu Marés de la Punta (dedicado al encaje de bolillos) y el Museu Mollfulleda de Mineralogia con importantes colecciones de minerales.